La Formación Permanente constituye una dimensión esencial de la vida religiosa. Más que una etapa con inicio y final definidos, es un proceso constante de renovación y crecimiento que acompaña a la hermana a lo largo de toda su existencia.
Abierta a la acción del Espíritu Santo, la religiosa profundiza continuamente en su vocación, fortalece la vida fraterna, actualiza su compromiso apostólico y renueva su entrega al servicio del Reino de Dios. Este camino le permite seguir configurándose con Cristo y responder con fidelidad a las necesidades de la Iglesia y del mundo.
La formación permanente impulsa a cada hermana a vivir con alegría, esperanza y disponibilidad su misión, fortaleciendo el carisma congregacional y haciendo cada vez más fecunda su consagración religiosa.
Si sientes que Dios está tocando tu corazón, queremos acompañarte en este camino de discernimiento. Completa el formulario y nos pondremos en contacto contigo.